Sabemos a donde vamos
y también a donde no queremos ir
por
Antonio I. Margariti
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Si bien el punto de llegada no ha sido claramente definido ni explicado a la población, los actos de gobierno y las políticas aplicadas hasta el momento permiten entrever un rumbo definido por el que transita la Argentina hacia el futuro.
Néstor Kirchner nunca explicó lo que quiso decir con una de sus más enigmáticas frases: “sabemos a donde vamos y también sabemos a donde no queremos ir”. Por otro lado, ha dicho públicamente que no piensa dejar sus convicciones en la puerta del despacho presidencial.
Como miembros de una sociedad de hombres libres, tenemos el derecho a saber de qué se trata y estamos habilitados a deducir hacia adónde podríamos ser arrastrados, porque las acciones emocionales e impetuosas son empujadas por la irresistible fuerza de la concatenación de los acontecimientos y producen efectos que, inicialmente, no fueron deseados ni buscados.
Afortunadamente, la comparación entre lo que se dice y lo que se hace permite aplicar la lógica de la observación inteligente y así podemos imaginar el tipo de construcción social que se intenta llevar a cabo y cuál será el resultado final en el que quedaremos inmersos.
Para planificar nuestras vidas necesitamos prever el futuro político que hoy se desarrolla con agresividad y rencor, agudizado por la insistencia en mostrarnos un estilo personal sumamente hosco, plagado de advertencias y nostalgias selectivas.
Desde este punto de vista debemos interpretar el siguiente cuadro comparativo para descorrer el velo de hacia adónde van y hacia adónde no quieren ir.
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SABEMOS A DONDE VAMOS |
Y A DONDE NO QUEREMOS IR |
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El gobierno sueña con la “utopía” de construir una sociedad basada en la ideología igualitaria, dirigida por una nueva clase política. Con el pretexto de constituir “empresas testigos” multiplica la creación de sociedades mixtas y prohija una burguesía nacional, vinculada con el Estado para compartir negocios. La consecuencia subyacente es la construcción de un capitalismo prebendario, con empresarios cortesanos que dirigen “manufactures privilèges”. |
Los políticos se sinceran y experimentan una conversión: deciden gobernar para el bien común. Sancionan reglas para que haya más sociedad y menos Estado, permitiendo que surja un orden social espontáneo. Ese orden –sin planificación central- es conducido por fuerzas sociales independientes del poder político. El Estado no se mete en los negocios, pero establece reglas para que se desarrollen dentro de normas morales. |
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ORGANIZACIÓN
A MEDIDA -Predominio
de “leyes transferidoras de rentas”, tendientes a beneficiar a un
grupo a costa de los demás. -Esas leyes deciden quién gana y quién pierde, otorgan subsidios arbitrarios, permiten privilegios particulares y terminan fomentando la corrupción. |
ORDEN
ESPONTÁNEO -Predominio
de leyes que respetan el “orden natural”, establecen la “seguridad
jurídica” y aseguran la “permanencia de las normas”. -La ley es igual para todos, sin privilegios ni influencias, protege a los ciudadanos honestos sin acorralarlos ni tenderles trampas. |
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MULTITUD
DE LEYES ESPECÍFICAS -Decretos
de necesidad y urgencia y resoluciones ad hoc. -Se
sancionan con efectos retroactivos para resolver casos conocidos, sirven
para acumular poder y prolongar la permanencia en los cargos. -Las leyes son decisiones arbitrarias dictadas por conveniencia política que disponen ventajas para unos a expensas de otros. |
POCAS
LEYES SABIAS Y SENSATAS -Derogación
de la maraña de regulaciones que imponen trabas y obstáculos a la
iniciativa privada. La legislación o leyes positivas concuerdan con lo
que la conciencia individual considera justo, razonable y de sentido común.
-Las leyes son normas generales de recta conducta, que delimitan la libertad de todos y se aplican a casos futuros hoy desconocidos. |
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EL
ESTADO ES OMNIPOTENTE -Los
grupos sectoriales defienden sus intereses con cortes de rutas,
piquetes, reclamos airados, protestas violentas, intrusiones
desaprensivas y amenazas extorsivas. -Luego acuerdan un pacto con el poder político para conseguir subsidios y privilegios particulares, argumentando que se trata de medidas de reparación histórica, reivindicación de reclamos sociales o de justa distribución de la renta. |
EL
ESTADO ES SUBSIDIARIO -Los
grupos privados deben actuar frente al mercado y asumir sus
responsabilidades. El Estado no ampara privilegios ni establece pactos
de impunidad, no otorga subsidios ni tolera el desorden en la vía pública.
-El gobierno aplica políticas activas para impedir la acción de monopolios y las violaciones de la estabilidad monetaria.
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ORDEN
SOCIAL IMPUESTO -Se
interviene la actividad privada, utilizando mecanismos regulatorios que
alteran los procesos económicos. -Las
leyes no son normas abstractas sino reglas administrativas concretas e
intencionadas. -Se
ordenan verificaciones fiscales para presionar políticamente. -La
actitud oficial es de confrontación, agravios, reproches y permanente
exculpación. -La
fiscalidad no tiene límites y el gobierno pretende absorber toda renta
disponible. -El gasto público crece incesantemente y el déficit se financia con impuestos, deuda pública y emisiones espurias de dinero. |
ORDEN
SOCIAL DE LA LIBERTAD -Las
leyes establecen un marco general y no están dirigidas a crear
privilegios específicos. -La
transmisión se hace por consenso mediante el contrato, que es ley entre
las partes. -La
Justicia asegura posesión pacífica de la propiedad honestamente
adquirida. -El
gobierno impide el engaño, la violencia de los poderosos y los fraudes.
-Se
exige respeto a la palabra empeñada y el cumplimiento de las promesas. -Hay
limitaciones concretas en la fiscalidad para evitar expoliaciones de
activos privados por el Estado. -El gasto corriente del Estado es moderado y no puede financiarse con deuda pública ni emisión monetaria. |
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MODELO
DEL MERCANTILISMO |
MODELO DE ECONOMÍA DE MERCADO |