Ese crimen contra la república se consumó y hubo complicidad por omisión de
nuestro "centro" vergonzante y cobarde, lo que le sirvió a los
autores en bandeja al principal poder del estado donde descansa, descansaba, la
constitución y nuestras libertades. Es tarde para quejarse de lo que ese mismo
sector hizo con Luis Patti entregándoselo a los montoneros con el mismo
fundamento, nulo, con el que se entregó a la Corte.
"Alguien" no va a hacer nada y la libertad no es gratis, no llegará
la caballería y los Moyano, Bonasso, D’Elía, Kirchner y demás son nuestro
problema como ciudadanos. No es que podemos dedicarnos a nuestras cosas y
esperar a ser defendidos. Ya juzgan cómo votamos.
Cada vez será más caro, para los empresarios, para los profesionales, para los
jueces, para los legisladores que quieren obrar con independencia y por supuesto
para los periodistas. Todos pagarán las consecuencias de hacer como que la
dictadura no es tal y se trata sólo de un gobierno eficiente y bocón que sabe
mucho de manejo de las cuentas públicas.
No se trata por suerte de resistir con violencia, pero sí de abrir las bocas,
instruir a los jóvenes, protestar, presentar amparos, concurrir a los actos,
darles vuelta la cara a los 102 sujetos que impidieron la llegada de Patti a la
Cámara de Diputados, hacer lo mismo con los que convalidaron el asalto a la
Corte, no recibir, ni confraternizar con quienes colaboran con un déspota sicótico
que no resiste examen psicológico alguno, contarles a los que no la conocen la
historia de una generación sangrienta que tiene renovadas energías para seguir
destruyendo al país, dejar de aceptar la mentira total sobre lo ocurrido en la
década del 70 y quiénes son los montoneros, unos perversos asesinos que
llenaron al país de odio y que lo quieren seguir haciendo ahora no en nombre de
la revolución, sino de un marketing romántico que les permita seguir robando a
mansalva.
Todo lo que nos asombra hoy de este gobierno se está construyendo hace muchos años
por parte de esta izquierda minoritaria, frente a una derecha mayoritaria y
mojigata que encima la niega. Desde Alfonsín que avanzó para politizar el
ingreso a las facultades y llenar de telarañas las cabezas de una generación
entera, pasando por el CELS de Verbitsky que mediante favores, ayudas y
operaciones de prensa dominó la Justicia y subvirtió elementales conceptos jurídicos
que tienen que ver con la libertad más elemental, hasta los que apostaron a la
existencia de una socialdemocracia precapitalista con la Alianza, cosa que en la
Argentina no existe ni ha existido nunca y finalizando con los empresarios que
durante toda la década del 90 sólo alimentaron al periodismo extorsionador
disfrazado de comunista para cometer las peores tropelías.
¿Qué viene ahora? ¿Empalarán a los que no sepan recitar el manifiesto
comunista con el apoyo de la oposición, o a los que suban el precio de los
tomates?
Venimos advirtiendo hace mucho cosas como que la Argentina no tiene un problema
de listas sábana, sino de socialismo que corroe al sistema republicano por más
transaparentes que sean las elecciones. No tenemos un problema de educación
porque los más bestias de nuestros gobernantes y los tipos que colaboran con la
banda kakista dirigente son universitarios. Lo que tenemos es un problema de un
Estado dando libremente educación socialista, en el caso de las universidades
marxista. Tampoco tenemos un problema de corrupción por cierto, los marxistas
inclusive mejoran cuando se corrompen, ya no te quieren matar, te quieren tentar
o llevarse una tajada, eso es un gran avance.
La corrupción, la calidad de los métodos de elección y el marketing son
problemas de políticos en países civilizados donde se debate "en
libertad" pero no se debate "la libertad".
El problema de la libertad es el primero de los problemas políticos para un
republicano. Ningún otro puede competir con el asunto de la autonomía del
individuo frente al poder y cuando la libertad está amenazada vale la pena
sacrificar cualquier otro asunto en función de ella. Que se quiera tergiversar
este concepto elemental como si dijéramos "roban pero hacen". Acá
nos roban y nos esclavizan.
El nuestro no es un país civilizado, la ecuación política a la que se debe
responder es si vivimos bajo un sistema de propiedad privada, si tenemos derecho
a responder con la fuerza a los agresores, si podemos opinar libremente y ser
dueños de nuestro destino. No se puede entregar la libertad en nombre de una
prolijidad encima falsa, porque repasemos las instituciones e intelectuales que
protestaban por la "calidad institucional" en la década del noventa y
que ahora con un presidente despótico, psicótico, violento y populista, que
amenaza empresarios, utiliza patotas para amedrentar a las empresas que no
quieren venderle a sus amigos, promueve la toma de empresas, hace homenajes a
terroristas, roba como no se ha robado jamás en la historia, se apodera de mil
millones de dólares de una provincia, se han llamado a silencio.
El hecho de que se permita a la ultra izquierda sostener que el terrorismo de
las décadas del 60 el 70 eran hippies idealistas y quienes les respondieron
criminales, que detenerlos era "secuestrarlos" y responder al fuego
que abrían cuando se los quería detener era "homicidio" es nada más
que un síntoma y un negocio perfecto para dirimir el poder actual que la
izquierda conoce bien y para el que no encuentra resistencia. La derecha no le
da importancia porque tiene miedo, pero los montoneros están en la Casa Rosada
y son inmensamente ricos a costa del Estado sólo gracias a esa farsa.
Las dictaduras no las construyen los dictadores por sí mismos. La que está
creciendo en la Argentina tampoco.